Taller de creación literaria de la Universidad de Cartagena, dirigido por el profesor Raimundo Gomezcasseres Valverde, sesionando todos los sábados a las 9:00 a.m. en la sede centro (Claustro de San Agustín) de la U de C.
domingo, 27 de octubre de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
martes, 6 de agosto de 2013
UN NUEVO CUADERNO.
Raymundo
Gomezcásseres.
El próximo viernes 23
de agosto se efectuará el lanzamiento del número 4 de la Revista Cuaderno, del
Taller de Escritura Creativa ‘Coloquio’, adscrito al Programa de Lingüística y
Literatura de la Universidad de Cartagena. Cuando hace dos años y medio se
propuso en este colectivo de trabajo, la publicación de una revista, ninguno de
sus integrantes pensó que llegarían a cuatro números, y que el quinto, esté
prácticamente listo. El acto se realizará en el Aula Máxima de la Facultad de
Derecho de la Universidad de Cartagena a partir de las cuatro de la tarde.
Entrada libre.
El volumen cuatro de Cuaderno, igual que los precedentes, es
el producto del esfuerzo colectivo de todos y cada uno de los integrantes de Coloquio. Como publicación la revista Cuaderno tiene un cuerpo y un alma.
Entre ambos se tejen relaciones de dependencia cuyo resultado es un concepto,
que la distingue como una marca: es un trabajo hecho con responsabilidad y
seriedad, pero sin caer en ningún momento en afectaciones postizas, sin ceder
terreno a los espejismos vanidosos de las posturas light. Ambos extremos igualmente dañinos y narcisistas. La parte
propiamente física de la revista resulta de los insumos aportados por los
integrantes de Coloquio y de otras
personas, cuya generosa y oportuna colaboración, la han hecho realidad. En ese
orden de ideas, por ejemplo, las fotografías de la carátula y la contra
carátula, son de Ana Victoria Padilla Onatra, egresada del Programa de Historia
de la Universidad de Cartagena, quien amablemente las cedió para este
propósito. Las ilustraciones interiores fueron realizadas en su totalidad por
Leidy de Ávila, integrante de tiempo completo del taller. En las secciones de
narrativa, micro relatos, ejercicios de taller, y poesía, aparecen textos de
los talleristas Jair Buelvas Caro, Eduar Ramos Barragán, Hailher Salcedo Ramos,
María Alejandra Zambrano, Astrid Cárdenas Romero, Hernán Grey Zapateiro, Martha
Herrera, William Hurtado Gómez, Leidy de Ávila, Roberto Luna Salas, Juan Manuel
González Sequeda, Javier Córdoba Cuevas. Se mantiene la sección Escritor
Invitado, dedicada esta vez a Adolfo Antonio Ariza Navarro y como novedad, se
publican cuentos inéditos de dos importantes escritores del Caribe Colombiano:
Guillermo Tedio, de Barranquilla, y Jose Luis Garcés González, de Montería. Sin
embargo, la gran novedad y la parte tal vez más llamativa e importante de este Cuaderno es la sección titulada
‘Transición’. En ella aparecen publicados anticipadamente, por primera vez en
la historia del Programa de Lingüística y Literatura de la Universidad de
Cartagena, algunos de los trabajos con los que varios estudiantes aspiran a
graduarse con la recien asumida modalidad de creación literaria. Se trata de
William Hurtado Gómez, Juan Manuel González Sequeda, Leidy de Ávila, y Mª
Alejandra Zambrano Canoles, de quienes aparece una muestra de los libros de
cuento que son sus trabajos de grado, y Hailher Salcedo Ramos, del cual se
publican numerosos textos de su poemario Madera
en fuego. También se incluye en este número un breve ensayo del coordinador
de Coloquio, profesor Raymundo
Gomezcásseres, sobre el sentido y la razón de ser de los talleres literarios.
La diagramación y el diseño de la revista fueron realizados por nuestras
editoras: Leidy de Ávila, Márgareth Ríos Hernández y Astrid Cárdenas Romero; el
logo fue creado por William Hurtado Gómez. Todos ellos son integrantes de Coloquio en la actualidad.
Pero si lo dicho
hasta hace un momento apunta a la descripción del cuerpo físico de Cuaderno, no está de más dedicar las
palabras de cierre a lo que configura el alma de esta revista, si es que se
puede hacer algo así. Tanto Coloquio,
el taller; como Cuaderno, su medio de
expresión, están animados por una voluntad singular: la de apostarle a la
construcción de un ser posible a través del asomarse a la literatura como la
ventana de acceso al mundo de ‘las
soluciones imaginarias’. Mundo en el cual la única norma válida es el ejercicio
de la libertad. Durante la ya larga vida de Coloquio
(¡cinco años!), y los casi tres de Cuaderno, ambos solo han aspirado a
hacer realidad lo que propusiera Antón Chéjov con esta afortunada sentencia: “La vida es una marcha hacia la cárcel. La
verdadera literatura debe enseñar a escapar o prometer la libertad”. Nos
hemos esforzado por conseguirlo. Más allá de los horarios y las rutinas, lo
importante es que en cada uno de nosotros, esa idea ha incubado en tierras
fértiles. Así, cuando Coloquio no sea
más que un recuerdo, seguiremos recorriendo la ruta que nos trazaron Chéjov,
Miller, Kafka y tantos otros hermanos del alma; convencidos de que el destino
solo existe como camino por recorrer, construyéndolo sobre la marcha, no como
meta por alcanzar.
jueves, 4 de octubre de 2012
TERCER CONCURSO NACIONAL DE CUENTO CONTEMPORÁNEO REVISTAS PUESTO DE COMBATE Y CUATROTABLAS
Con motivo de los 40
años de divulgación cultural, las revistas PUESTO DE COMBATE y CUATROTABLAS,
convocan a los escritores colombianos y extranjeros a participar en el Tercer
Concurso Nacional de Cuento Contemporáneo de acuerdo a las siguientes
BASES:
Podrán participar
todos los escritores colombianos y extranjeros residentes en Colombia, con un
(1) cuento original, inédito, tema libre que no haya sido publicado ni esté
participando en otro certamen literario.
Los cuentos tendrán
un mínimo de 6 páginas y un máximo de 12, en papel tamaño carta, a doble
espacio, en letra Time New Roman 12 puntos. Los cuentos deberán ser enviados a:
Tercer Concurso Nacional de Cuento Contemporáneo Revistas Puesto de Combate y
Cuatrotablas. Carrera 3 No. 10-89 Barrio La Candelaria — Centro. Tel 481 7002.
Bogotá-Colombia.
Los concursantes
deberán enviar el cuento en un sobre con tres (3) copias idénticas, firmadas
con seudónimo. En sobre aparte, marcado con el nombre del cuento y el seudónimo,
el nombre completo del participante, la identificación del autor, fotocopia de
la Cédula de ciudadanía, teléfonos, dirección electrónica y datos
bibliográficos.
El jurado estará
integrado por tres escritores que se nombraran oportunamente. El jurado elegirá
el Primero, Segundo y Tercer Premio, así como dos menciones honorificas.
Se otorgará un millón
de pesos ($ 1.000.000) al Primer Premio, Quinientos mil pesos ($500.000) al
Segundo Premio y Quinientos mil pesos ($500.000) en libros al Tercer Premio. Los
cuentos ganadores, junto con los cuentos que reciban mención honorifica y los
que señale el jurado, recibirán un Diploma y serán publicados de común acuerdo
entre las entregas No. 79 de Puesto de Combate, y el No. 14 de CUATROTABLAS,
las cuales estarán circulando en la 26ª Feria Internacional del Libro de Bogotá
2013.
Las revistas no se
harán responsables de la devolución de los cuentos no ganadores ni tendrán
ninguna comunicación.
Fecha de Apertura:
Junio 30 de 2012
Cierre: Septiembre 30
de 2012
Fallo: Se dará a
conocer el 9 de Noviembre de 2012, en
desarrollo de las
actividades conmemorativas del primer año de existencia del CENTRO CULTURAL
CUATROTABLAS, en Garzón Huila.
Comité organizador:
PUESTO DE COMBATE
CUATROTABLAS
Milcíades Arévalo
Amadeo González Triviño
Director Director
martes, 17 de julio de 2012
III Premio Internacional de Microrrelatos “Museo de la Palabra”
Teniendo como premisa fundamental, el objetivo de la Fundación: “La palabra como vinculo de la humanidad, frente a toda violencia”, y la capacidad que la palabra tiene para unir a los pueblos, se convoca la III edición de concurso, bajo el lema:
“PALABRA Y LIBERTAD”
BASES DEL CONCURSO
- Se convoca la III edición de Premio Internacional de Microrrelatos “Museo de la Palabra”.
- Podrán participar cuantos escritores de cualquier país del mundo lo deseen.
- Los originales cuya temática será libre (dos por autor, como máximo) estarán escritos en cualquiera de las siguientes lenguas: español, inglés, árabe o hebreo.
- Se establece un premio absoluto de 20.000 dólares para el mejor relato en cualquiera de las lenguas autorizadas en el certamen.
- Se concederán tres accésits de 1.000 dólares cada uno para los mejores relatos de cada una de las otras lenguas admitidas en el concurso, y no ganadoras del premio principal.
- Los relatos no podrán superar las 100 palabras. Se enviarán exclusivamente rellenando el formulario que se encontrará en la página web de la Fundación: www.
fundacioncesaregidoserrano.com owww.museodelapalabra.com. Los textos serán originales, inéditos entodos los medios (en papel, blogs, publicaciones electrónicas, en red…) y que no hayan sido premiados en cualquier otro certamen. Los que no cumplan esta condición desde la convocatoria hasta el fallo del premio serán descalificados. - El plazo de recepción de originales terminará a las 24h (hora peninsular española) del Día Internacional de la Palabra como Vínculo de la Humanidad (lema de la Fundación), el 23 de noviembre de 2012.
- El jurado evaluador hará una selección cuantos finalistas considere oportuno. El listado de los títulos finalistas será publicado en la página web de la Fundación César Egido Serrano.
- El fallo final del jurado se hará público dentro del año 2013.
- La Fundación César Egido Serrano se reserva el derecho de publicar los relatos finalistas.
- La resolución del jurado será inapelable.
- La inscripción en este certamen supone la total aceptación de sus bases.
- Los textos que incumplan cualquiera de las bases serán descalificados.
martes, 22 de mayo de 2012
Micro Relatos
En el fondo
Una
escalera se pierde en la profundidad de un pozo. “¿Qué habrá en el fondo?”,
pregunta un joven y se detiene a mirar. “No es un secreto; cualquiera puede
averiguarlo con sólo bajar”, contesta un hombre y para motivarlo le da unos
golpecitos en la espalda. El joven intrigado por conocer lo que hay en el pozo
decide descender utilizando la escalera; una vez en el fondo el rostro del
hombre se muestra desde arriba. “Lo único que encontrarás es desesperación”, le
grita llevándose la escalera.
La salida
Un muro
muy alto y ancho bloqueaba el paso. “No hay salida; el camino está cerrado”.
“Entonces imaginaremos una nueva”, contestó disparándose en la sien.
La caída
El ángel
despierta encerrado entre muros. Las paredes laterales ajustadas a la medida le
impiden expandir sus alas; al otro lado se encuentra una escalera reclinada a
la pared. Sube por los escalones hasta llegar arriba y asomado por el borde se
da cuenta que su cárcel está suspendida en el aire. Decide lanzarse al vacío
intentado volar, pero el sol le destruye las alas y sin atributos, cae. Frente
a su adversidad el Creador se burla, y el sufrimiento del hombre persiste lo
que la carcajada demora en cesar: una eternidad.
Temerario
El bufón
se lanza al abismo para demostrarle a la Existencia la absurda comedia que ella
misma es.
Símbolo
La
serpiente, cansada de vivir el presente, se muerde la cola para morir
envenenada. Ignora que la escena se repite una y otra vez, pues ha inventado el
devenir.
Adversidad
El
cráneo le sonríe al desierto porque la flor ha surgido por las cuencas de sus
ojos.
Oficio de escritor
Ubicar
el cerebro sobre el escritorio y golpear con fuerza; luego, hecho una tortilla
de sesos, volver a ubicarlo en su lugar. Ahora sí, halar el falo hasta que aparezca
un poco de tinta sobre el papel; escribir y no suspender hasta que sea una
avellana, arrugada y enjuta, y que el papel se manche con su tinta indeleble y
fertilizadora.
Hernán Grey Zapateiro
TODO EL AMOR PARA MAMÁ
-
Madre, voy a matarte.
Eso les digo a las mujeres que me
recuerdan a mi asesinada madre cuando camino por las calles de mi desolación.
Pero las muy malditas no se dejan matar, nunca responden lo que yo quiero oír;
lo mismo que me dijo mi madre cuando murió.
-
No me mates mijito, soy tu madre.
No son capaces de contestar algo así,
siempre me gritan cosas como: loco, raro, demente, precoz, ridículo…; lo peor
es que siempre dicen: - Yo no soy tu madre. ¿Es que ninguna se da cuenta que
soy un asesino y que voy a matarlas? Aún no logró entender por qué no puedo
matarlas cuando me niegan su maternidad. Ya no tengo a quien matar.
He pensado que no me creen porque tengo
cara de ángel, como me decía mi mamá; pero ya creceré y superaré el miedo de no
matar a nadie si no es ella. Qué maravilloso fue ver salir mi propia sangre por
muchas partes de su cuerpo. Primero, la golpeé en la cabeza para que se
desmayara; seguramente se murió de una vez, pero no me importó. Después tomé
todos los alfileres que ella guardaba en su delantal y no necesité un muñeco
vudú. Usé toda su cara para dibujar puntos rojos.
Cuando me cansé de agujerearla, tomé las
tijeras del mismo delantal y corté su piel por todos lados como si fuera un
papel viejo; las heridas se abrían y yo metía mis dedos dentro para hacer un
agujero, escondí piedras, tierra, insectos y comida en su cuerpo. Ya había
practicado aquella tortura de mi madre con una de las muñecas de mi hermana,
pero las muñecas no tienen sangre ni una piel suave y fina que se abre
deliciosamente con un corte suave.
Le había sacado los ojos a la muñeca, pero
no sabía si sería buena idea hacer lo mismo con mi mamita; pero yo quería un
recuerdo de aquello tan excitante, entonces busqué las pinzas en la caja de
herramientas de mi padre y traté de extraer uno de sus dientes amarillentos,
jalé, jalé y…
-
¡Mijito, despierta! ¿En qué piensas
amor mío?
-
¡Mamá cállate! Tú estás muerta.
-
Jajajajaja…, no seas tonto, siempre
que terminamos de jugar te quedas como muerto y sales con tus cosas raras,
pareces un demente. Mejor vete a jugar al parque mientras termino de limpiar, y
pórtate bien porque ya la vecina me dijo que ve desde el balcón que les dices
cosas a las mujeres y te insultan; mi niño esas son actitudes precoces. Vete y
vuelves en una hora; mañana seguimos jugando.
-
Si mamita.
Mañana
mamá…mañana.
María Ale ZC
sábado, 12 de mayo de 2012
Dos poemas de Rafaela Vega
me viene del alma al cuerpo
Un dolor que es ira legitima.
Habito un abismo claro donde
floto.
Sin caer.
Sigo suspendida de mi misma.
Soy frágil hilo
suturando
el sueño
y la vigía
de los espíritus.
Hilo de hebras
que son deseos.
Decisión de amarrar
a mi senda
tu esplendor
te perderé
si despierto.
Rafaela Vega
sábado, 7 de abril de 2012
sábado, 14 de enero de 2012
EL ÚLTIMO SUEÑO
A él, que conoce de cucarachas.
Tendida, aprisionada y con los ojos entreabiertos logró desprenderse. Recorrió con la mirada su cuerpo mientras quitaba la sabana que lo cubría. No encontró sorpresa en él, era la misma pesadilla: con cientos de cucarachas en sus pies intentando sin ningún resultado llegar al resto de sus extremidades y sintiéndose acorralada por el olor a muerto que emergían de las moscas que sobrevolaban el espacio. Aquello no estaba tan alejado de la realidad, y la voluntad por mantener aquellas cucarachas alejadas se estaba convirtiendo en el hilo desgastado y podrido de donde cuelga el más pesado saco de arena que no para de tambalearse y de corroer los ojos mientras salpica.
Nunca faltaba en su sueño el sonido de la polilla que roía hasta el más fino pensamiento. La idea de la muerte que llegaba con aquel lento sigilo que aturde, así como el andar de la serpiente deseando no ser descubierta. La negra imaginación que trastorna mientras se pasea por la sangre tomando el mismo recorrido del veneno para rata al tratar de ubicar un refugio en cualquier rincón del cerebro.
En la entrada de su memoria, siempre se mantuvo el enorme pantano espeso y maloliente imposible de cruzar. Sus pies se hundían en él como exigiendo algo que le pertenecía. Reposaba en el aire el mismo olor fétido de donde se desprenden las más repulsivas larvas a punto de reproducirse. Los ciempiés caían sobre ella atravesándole al cabello y escarbando para hallar un reposo húmedo y digno de atacar. Entre el desasosiego, su voz se perdía en el intento por gritar, y los labios impedidos por la llaga del silencio tomaban una forma inútil e indescifrable. En medio de sus pasos sobre aquellas cucarachas aumentaba el reguero de jugos sangrientos y viscosos junto con las desmembradas anatomías. Resultaba inútil el deseo por deshacerse de ellas, era eso precisamente lo que las alimentaba y multiplicaba, por eso el crujir de aquellas vísceras llegaba a sus oídos con la misma intensidad de un taladro devorándole las sienes muy lentamente.
Aquel sueño reposaba entre restos de carne descompuesta en la que no cabía un orificio más para la absurda cantidad de gusanos desesperados que por allí corrían. Le bastaba la misma sensación de aquellos animales carcomiéndole el enredijo de tripas, flujos y mocos que llevaba por dentro para saber que se estaba deshaciendo en el aliento agotado de quien se despide. Reconocía los cuerpos que se acercaban a ella casi sin juicio queriendo llevarla vertiginosamente a perderse en la niebla espesa de su conciencia.
Sabía que se trataba de un sueño y que estaba allí, frente a ella misma, mirándose, custodiándose, tratando de impedir que aquellas cucarachas que cubrían tupidamente sus pies pudieran avanzar mucho más, pero aun así, de sus pies sólo se divisaban algunas de las membranas que recubrían los huesos gracias a que estaban empezando a devorarla completa y sin compasión. Notó que mientras se miraba fijamente, la debilidad y la angustia que había en su rostro, sólo le producía una continua somnolencia, un insistente cansancio. Pasó su mano a lo largo del que era su cabello, a pesar del líquido verde y pegajoso que salía de este. Apareció entonces una calma sin ningún efecto sobre las cucarachas y sobre las hendiduras que ahora la conformaban. Su hondo pecho se hinchó de manera tan acelerada que pareció soltar un engañoso suspiro de esperanza. En aquel preciso instante se vino abajo un trozo de su cuerpo envuelto entre un sinnúmero de hormigas y gusanos, gracias al estado de putrefacción en el que se encontraba. Fue ahí, en medio de tanta materia triste y mortal donde se dio cuenta que algo empezaba a tomar forma, que aquello de lo que tanto había huido empezaba a aferrarse a sus párpados como las marcas que dejan las sanguijuelas a su paso.
Xururuca
Tendida, aprisionada y con los ojos entreabiertos logró desprenderse. Recorrió con la mirada su cuerpo mientras quitaba la sabana que lo cubría. No encontró sorpresa en él, era la misma pesadilla: con cientos de cucarachas en sus pies intentando sin ningún resultado llegar al resto de sus extremidades y sintiéndose acorralada por el olor a muerto que emergían de las moscas que sobrevolaban el espacio. Aquello no estaba tan alejado de la realidad, y la voluntad por mantener aquellas cucarachas alejadas se estaba convirtiendo en el hilo desgastado y podrido de donde cuelga el más pesado saco de arena que no para de tambalearse y de corroer los ojos mientras salpica.
Nunca faltaba en su sueño el sonido de la polilla que roía hasta el más fino pensamiento. La idea de la muerte que llegaba con aquel lento sigilo que aturde, así como el andar de la serpiente deseando no ser descubierta. La negra imaginación que trastorna mientras se pasea por la sangre tomando el mismo recorrido del veneno para rata al tratar de ubicar un refugio en cualquier rincón del cerebro.
En la entrada de su memoria, siempre se mantuvo el enorme pantano espeso y maloliente imposible de cruzar. Sus pies se hundían en él como exigiendo algo que le pertenecía. Reposaba en el aire el mismo olor fétido de donde se desprenden las más repulsivas larvas a punto de reproducirse. Los ciempiés caían sobre ella atravesándole al cabello y escarbando para hallar un reposo húmedo y digno de atacar. Entre el desasosiego, su voz se perdía en el intento por gritar, y los labios impedidos por la llaga del silencio tomaban una forma inútil e indescifrable. En medio de sus pasos sobre aquellas cucarachas aumentaba el reguero de jugos sangrientos y viscosos junto con las desmembradas anatomías. Resultaba inútil el deseo por deshacerse de ellas, era eso precisamente lo que las alimentaba y multiplicaba, por eso el crujir de aquellas vísceras llegaba a sus oídos con la misma intensidad de un taladro devorándole las sienes muy lentamente.
Aquel sueño reposaba entre restos de carne descompuesta en la que no cabía un orificio más para la absurda cantidad de gusanos desesperados que por allí corrían. Le bastaba la misma sensación de aquellos animales carcomiéndole el enredijo de tripas, flujos y mocos que llevaba por dentro para saber que se estaba deshaciendo en el aliento agotado de quien se despide. Reconocía los cuerpos que se acercaban a ella casi sin juicio queriendo llevarla vertiginosamente a perderse en la niebla espesa de su conciencia.
Sabía que se trataba de un sueño y que estaba allí, frente a ella misma, mirándose, custodiándose, tratando de impedir que aquellas cucarachas que cubrían tupidamente sus pies pudieran avanzar mucho más, pero aun así, de sus pies sólo se divisaban algunas de las membranas que recubrían los huesos gracias a que estaban empezando a devorarla completa y sin compasión. Notó que mientras se miraba fijamente, la debilidad y la angustia que había en su rostro, sólo le producía una continua somnolencia, un insistente cansancio. Pasó su mano a lo largo del que era su cabello, a pesar del líquido verde y pegajoso que salía de este. Apareció entonces una calma sin ningún efecto sobre las cucarachas y sobre las hendiduras que ahora la conformaban. Su hondo pecho se hinchó de manera tan acelerada que pareció soltar un engañoso suspiro de esperanza. En aquel preciso instante se vino abajo un trozo de su cuerpo envuelto entre un sinnúmero de hormigas y gusanos, gracias al estado de putrefacción en el que se encontraba. Fue ahí, en medio de tanta materia triste y mortal donde se dio cuenta que algo empezaba a tomar forma, que aquello de lo que tanto había huido empezaba a aferrarse a sus párpados como las marcas que dejan las sanguijuelas a su paso.
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